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Columna de Opinión
La Seguridad Social como desafío
Tener años, haber vivido cosas, ser testigo vivencial del pasado reciente permite mejorar la calidad de análisis, o por lo menos, creer que eso es así. En definitiva, lo subjetivo, los prejuicios, pueden contaminar cualquier escenario. De hecho, así sucede con todas las cosas. En mi caso además, durante buena parte de mi vida fui funcionario del BPS, me ha tocado pasar por diferentes sistemas y leyes, conocer el reclamo sincero y honesto de la población, así como hoy me toca intentar encontrar soluciones a dichos reclamos. Como quien dice, conozco los dos lados de ese complejo mostrador que se llama “seguridad social”. Los años también tienen esa característica dual, los escondemos o los utilizamos para fortalecer nuestra pretendida raz&oacu...
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06 de diciembre del 2017 a las 18:17 -
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Entrevista al maestro Tabárez

Hace un año venimos siguiendo a Torreira
Entrevista al maestro Tabárez

Descontracturado, profundo, sin frases que impactan, pero con expresiones que van regando sobre la charla su mirada de la vida después de tanto recorrido en el fútbol, Óscar Washington Tabárez va dejando traslucir ese costado que suele reservar para espacios más íntimos y menos expuestos. El diálogo con Referí deja de ser solo una entrevista de fútbol.

"¿Qué veo cuando miro 11 años atrás, desde que llegué a la selección? Primero, ¡cómo ha pasado el tiempo! Una vez leí que muchas veces las personas nos enfrascamos en los proyectos, en las planificaciones, en lo que nos gusta y no nos damos cuenta que pasa el tiempo. Y que hay cosas que no hicimos. Pero de eso no me quejo, al contrario, sobre todo en esta segunda oportunidad en la selección que me ha dado la opción de hacer cosas que no pensaba, de vivir otras, de tener vinculaciones profesionales y personales muy fuertes que me van a quedar para toda la vida", explica el entrenador en un set casi televisivo –para la grabación de los videos que se publican en la web– montado al costado de la puerta de ingreso al Complejo de la AUF.

En los últimos meses, Tabárez recibió 90 pedidos de entrevistas. Una parte de ellas, las atenderá en estas dos semanas, en las dos ventanas al año que el DT abre para responder a los medios.

La charla no sabe de pausas. "Ahora, por una circunstancia que se planteó, que me he mudado de casa, uno aprovecha para achicarse. Soy de guardar y de olvidarme dónde las guardo, y en ese volver a encontrar tantos recuerdos me sorprendí de cosas que fui encontrando no solo de la selección, de Deportivo Cali, de Cagliari, de la primera etapa en la selección. Y le di mucha validez a esa reflexión, porque mientras estamos enfrascados en eso, en los proyectos, las planificaciones y en todo eso que nos gusta, se nos pasa la vida. Y después por cosas que me sucedieron, que no eran esenciales pero las valoro y agradezco, como reconocimientos, las clasificaciones a los mundiales, por todo lo que cuestan, por las condicionantes que tenemos, por lo que hemos mejorado paulatinamente en pos de esas clasificaciones y porque creo que también van a ser un apoyo, quizás con otras personas, cuando se encaren las próxima Eliminatorias. Reflexiono sobre todo eso. Pero me quedo con los momentos vividos y las personas con las que viví esos momentos".

Menciona "quizás con otras personas" en la selección. ¿Después del Mundial imagina su futuro fuera de aquí?

No. A veces no me doy cuenta que soy demasiado tajante en las respuestas y decepciono un poco al que hace la pregunta. Así como no contesto cuando me preguntan cómo imagino los partidos, qué sueños tengo para Rusia 2018, porque no tiene demasiado sentido para mí. Tampoco es tiempo de andar pensando qué va a suceder después que Uruguay juegue su último partido en el Mundial. Lo único real es que ese día se termina mi contrato. Y tampoco quiero referirme al tema por un tema de conveniencia. ¿Cuáles son los efectos si digo que me voy a quedar o si me voy a ir? Son todos negativos. Ya me pasó a mí y vi en otros entrenadores que anuncian que se van, y luego se les viene abajo el equipo, porque no es lo mismo tener a un entrenador que va a está ahí a tener a uno que se va a ir. No es de mala fe pero, hacer públicas esas expresiones, altera la relación normal. El futuro hoy no es tema de mi preocupación. Soy consciente de la edad que tengo y las dificultades que tuve últimamente, pero me siento satisfecho con lo que hice para superar esas cosas y hacer mi trabajo. En todo este tiempo tuve un apoyo de mis colaboradores más cercanos, con lo que evolucionamos mucho. Antes era un 'todómetro', y luego llegamos paulatinamente a lo que tenemos. No fui al sorteo, pero estoy haciendo lo mismo que si estuviera allá. Estoy informado permanentemente y en este momento me encuentro más tranquilo para seguir jugadores, ver y atender cosas desde aquí. Debo adaptarme a las condicionantes. Hubiera sido halagüeño, porque es el último Mundial, estar ahí. Pero voy a estar en el Mundial, al menos desde el punto de vista de mis deseos y lo importante será eso: estar en el Mundial para competir.

¿Dónde vio el sorteo?

En mi casa. Pedí que de las 11 a las 2 de la tarde no viniera nada. Estaban arreglando en casa y la gente se fue. Me pareció un sorteo muy bien organizado, sin errores. Gary Lineker, además de haber sido un gran jugador y hombre de fútbol, demostró ser un gran conductor, explicó todo con sencillez y una claridad meridiana, en el tiempo previsto. Después se dio la información, que en definitiva es lo que queda.

Se escucha en los uruguayos, en general, que a la selección le tocó una serie fácil, ¿usted cómo la ve?

Creo que el mundo contemporáneo del fútbol se caracteriza por la gran paridad que hay entre los equipos. Si usted quiere, por la desaparición de las grandes descompensaciones que había en los poderíos de los equipos. Antes era común un 10-1 o un 7-0 en un Mundial, pero ahora puede haber solo en circunstancias muy especiales. Y además, en cualquier país del mundo aparecen futbolistas importantes, aún los que tienen condicionantes. Nunca fue mi intención llorar, ni quejarme, pero muchas veces hablamos de los problemas demográficos que tenemos. Y ahora, por ejemplo, veo que Islandia, en Europa y con 300.000 habitantes, hace una gran Eurocopa, clasifica al Mundial, tiene a casi todos los jugadores fuera de su país, pero quiere decir que todos los equipos merecen respeto. Egipto tiene un entrenador de que fue elegido mejor del año en 2002, fue finalista de la Champions, del Scudetto, fue alumno de Carlos Timoteo Griguol. Con Ferro, un equipo chico, salió campeón en Argentina. (Héctor) Cúper, sobre quien estoy leyendo lo que hizo con Egipto: después de mucho tiempo, hace pocos meses recibió dos goles en un partido. Trabaja muy bien en la defensa y casi siempre termina en cero su arco. El 50% del equipo titular juega en la Premier, el goleador de la Premier es Salah, un jugador con una capacidad técnica y de definición muy importante. Entonces, ¿le parece hablar ligeramente sobre el tema? Y me acuerdo del Mundial de Brasil, que tuvieron estas mismas sensaciones y muchos expresaron que Costa Rica era la Cenicienta. ¡No solo nos ganó con luz, sino que hizo un gran Mundial! Porque el Mundial es para eso. Hay cosas que van a pasar en el Mundial que van a sorprender. Pasó en todos los mundiales. Quién iba a decir que en 1966, Corea del Norte le iba a ganar a Italia. O quién iba a decir que Italia iba a quedar afuera del Mundial 2018. El fútbol es muy abierto y es otra cosa, diferente a aquellos que se manejan solo con sensaciones. Son importantes los antecedentes históricos, los recientes y lo que hizo cada equipo, pero el fútbol son momentos y de aquí al Mundial pueden pasar muchas cosas positivas y negativas que van a echar luz sobre la realidad del torneo. Por eso no pierdo el tiempo con eso. Lo mismo hice en el último partido de Eliminatorias, ante Bolivia, en el que los periodistas hablaron con matemáticos de las posibilidades ínfimas que tenía Uruguay de no clasificar. Y lo primero que pensé fue que eso distendía, porque el fútbol es otra cosa y si uno quiere una mentalización debe plantearse un desafío. Si decimos que ya está, no es un desafío. Por eso hice una charla aquí, y ahora que puedo hablar sobre el tema le puedo comentar que les dije lo que pienso: que no hay que pensar qué van a hacer después del partido. ¿Por qué no nos puede ganar Bolivia en este momento y con estos equipos? Después se vio que el diablo tiene varias colas, porque recibimos dos goles que son impensables. Los pudimos superar, pero me quedé satisfecho de haber tocado el tema. Y ahora es igual, no me quiero desbalancear, no vale la pena preocuparse de esas cosas. El sorteo se hizo para saber dónde íbamos a caer en el grupo, fechas y horarios. Ahora debemos informarnos de los rivales, estudiarlos, oponernos a ellos, limitarlos y tratar de hacer buenos partidos sobre todo desde el ataque, con el equipo en posesión de la pelota. ¿Qué le pasó a Defensor el último partido (que perdió con Fénix y no ganó la Tabla Anual del Uruguayo)? Atacó todo el partido y no pudo. Lo intentó y no pudo. Con un potencial superior al rival, demostrado todo el campeonato, y le ganó el rival que lo hizo con las armas del fútbol. Todas esas cosas van a pasar y no nos debemos desbalancear. ¿Puedo impedir que no se hable de eso? No, y se va a seguir haciendo. Debo preocuparme que no le llegue a los futbolistas, sobre todo cuando estamos en las cercanías del Mundial.

El hincha ahora está contento porque Uruguay juega lindo, aunque no se sabe si va a ser efectivo. ¿Qué reflexión hace? ¿Es algo que programó?

Todo nace, como cada cosa que hice en la selección, de reflexiones globales mirando la realidad del fútbol mundial, de las grandes ligas y de qué tipo de jugadores llevan. Cada vez más se necesitan jugadores de grandes condiciones físicas y que estén preparados en ese rubro para poner toda la carne en el asador, como decimos en Uruguay, porque el fútbol se juega intensamente. Se necesitan jugadores de mucha técnica, y nosotros tenemos carencias en ese sentido. Veo partidos de Primera en Uruguay y hay futbolistas que tienen muchas dificultades en la recepción de la pelota –y no solo por el estado de las canchas–, o en la manera de golpearla para hacer un pase. ¿Sabe qué sucede? Lo digo con respeto, no manejan los criterios de un pase. Un pase tiene que tener la precisión y la pelota debe llevar la fuerza justa –ni fuerte ni débil– y en el momento oportuno –ni un segundo antes ni un segundo después–, y eso se trabaja, además de que también lo tienen los grandes jugadores. No está generalizado que paren la pelota en el fútbol uruguayo como lo hace Forlán, por ejemplo. Ese es un debe para el fútbol local que deberíamos atender. A mí no me va a dar el cuero, por los años que me quedan, pero es una cosa que podríamos dejar planteada. En la selección lo hemos intentado.

En estos períodos de Eliminatorias, afrontamos con jugadores que se corrían todo. Arévalo Ríos, Tata (González), Palito (Pereira), Ruso (Pérez), eran jugadores que no tenían un gran destaque en este perfil técnico ni en la visión táctica o estratégica que planteo, pero jugaron y dieron lo suyo.

Luego, en el trabajo de juveniles y algunos que vinieron desde otros medios a nivel de sub 20, surgieron Valverde, que está desde los 13 años en el Complejo, y Bentancur, que se formó afuera. Por ejemplo, a Vecino lo seguimos dos años. Mis compañeros me preguntaban por él y les decía que aún no estaba. Hasta que un día lo incorporamos, debutó en la Eliminatoria con Brasil y lo hizo muy bien.

En un momento no tenía este tipo de jugadores. Como dice usted, ahora vamos a ver lo que pasa, pero si es cierto que abren una expectativa. Y así son las renovaciones en los planteles. Tengo mucho reconocimiento a los que han estado, pero no me debe condicionar para dejar de lado aspectos deportivos. Debo ir con el potencial que me parezca mejor para Uruguay. Lo diferente a 2014, es que esta renovación vino antes de un Mundial, y que es más fuerte. Ahora vamos a ver cómo nos va.

En la selección ustedes hacen seguimiento a todos los jugadores en el exterior, ¿Torreira está en los planes para Rusia 2018?

Respecto al seguimiento, y es la primera vez que lo voy a decir, hace casi un año que venimos siguiendo a Lucas Torreira. Y no le puedo decir más nada. Solo eso, que lo estamos siguiendo y que últimamente le vi progresos que no tenía.

A los 40 años, ¿qué imaginaba estar haciendo a los 70?

Soy de la idea que en Uruguay, en Sudamérica, en la comunidad latina, tenemos que cambiar la cultura respecto a la tercera edad y la jubilación. Es justo que una persona se jubile y que no tenga que hacer el trabajo que fue su principal sustento, pero de ahí a que no haga ninguna actividad, es empezar a morirse. Por eso digo que nunca voy a estar quieto. No sé si en el fútbol o en otra cosa. Seguiré recorriendo los jardines, desenterrando raíces o, aunque no soy un tallador, aprendí a manejar un formón para darle forma humanas a cosas, o que evoquen algo. Son cosas en las que me entretengo. Así como leer, escribir desde el punto de vista teórico algo que pensé, vinculadas al fútbol también y que nunca hice o rechacé porque no me daban los tiempos. Si uno deja la actividad futbolística, podría dar tiempo para eso si los años que quedan lo permiten.

¿Es bueno con el formón?

¡Nooo! –la negación más larga que se le haya escuchado a Tabárez en medio de una anécdota que cuenta con humor, le pone expectativa a la charla–. La primera vez que usé uno me abrí una mano. No sabía agarrarlo. El médico que me curó fue el que me enseñó a utilizarlo. Sabe que soy muy autodidacta, porque podría tomar un curso para aprender, pero preferí leer y aprender y ahora sé que se agarra así y no como lo hacía yo (hace el gesto con las manos de cómo tomaba el formón y cómo lo hace ahora).

¿Tiene algo tallado en su casa?

Algunas cosas. En madera hice cuencos. Usted sabe que en México aprendí a trenzar y en la época que se me terminó el fútbol, hacía bolsas trenzadas con hilo sisal, y se las vendía a las maestras que eran compañeras mías, y era una forma de llevar la cosa. Es la primera vez que lo comento públicamente.



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