

El Director Jorge de Giobbi descartó que el servicio de salud mental se encuentre desbordado, aunque reconoció un aumento significativo de situaciones vinculadas a pacientes judiciales y adicciones, lo que genera presión sobre el sistema.
Según explicó, el área de internación psiquiátrica, ubicada en la intersección de Lavalleja e Instrucciones, funciona con distintos perfiles de pacientes: casos agudos, judiciales, crónicos descompensados y personas con consumo problemático de sustancias. Sin embargo, aseguró que la ocupación actual está por debajo de la capacidad instalada.
Tenemos un promedio de internación de entre cinco y seis pacientes, cuando contamos con once camas”, afirmó.
No obstante, puntualizó que el verdadero problema radica en la llegada de casos que no corresponden estrictamente al servicio. “Está desbordado de situaciones judiciales y de adictos, cuando no es un servicio para eso”, indicó.
En ese sentido, cuestionó resoluciones judiciales que derivan pacientes al hospital por períodos prolongados, incluso sin condena, lo que según señaló, desvirtúa el rol del área de salud mental. Ante esta situación, adelantó que solicitarán instancias de diálogo para revisar estos procedimientos.
OBRAS Y REESTRUCTURA.
El jerarca anunció además una serie de obras para modernizar la sala de psiquiatría del hospital de Fray Bentos, que implicarán mejoras en infraestructura y capacidad.
Se prevé aumentar de 11 a 13 camas, incorporar baños dentro de la sala y mejorar las condiciones de internación.
La reforma demandará entre cinco y seis meses, período durante el cual los pacientes serán trasladados a otra dependencia, Casa Cuna, en acuerdo con INAU.
CAMBIO DE MODELO DE ATENCIÓN.
Otro de los cambios relevantes será la reorganización del sistema de atención en salud mental para pacientes con adicciones.
El hospital dejará de gestionar directamente el área ambulatoria, consultas con psicólogos, psiquiatras y asistencia social, que pasará a depender de la Red de Atención Primaria (RAP), en línea con directivas de la Administración de los Servicios de Salud del Estado.
Esto implica un cambio de enfoque: del modelo hospitalario hacia uno comunitario, con mayor presencia en policlínicas barriales y atención domiciliaria, buscando evitar la agudización de pacientes crónicos.