PREOCUPACIÓN POR EL AUMENTO DE LA VIOLENCIA HACIA NIÑOS Y ADOLESCENTES

INAU analiza la situación y llama a fortalecer el rol de las familias.

Autoridades del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) en Río Negro, en radio Impacto, realizaron un profundo análisis de la situación actual de la infancia y la adolescencia, a partir de los datos recientemente difundidos por el SIPIAV (Sistema Integral de Protección a la Infancia y la Adolescencia contra la Violencia), que evidencian un crecimiento sostenido de los casos de vulneración de derechos a nivel nacional.
El Director Departamental del INAU, Pablo Ferreira, junto a la Directora del Proyecto de Gestión Departamental, Paola Alberdi, y el referente en Vida Libre de Violencia, Sergio Sardegna, explicaron que el informe del SIPIAV, correspondiente al último período, contabiliza 9.178 situaciones de violencia atendidas en 2025 en todo el país, una cifra que confirma una tendencia en aumento en los últimos años.
“Más allá del número, lo que nos interesa es poner el foco en qué tipo de violencia estamos viendo y qué está pasando como sociedad con nuestros niños y adolescentes”, señalaron.
REALIDAD DE RÍO NEGRO: MILES DE INTERVENCIONES AL AÑO.
Si bien el desglose departamental aún no ha sido publicado por el SIPIAV, desde INAU se manejan cifras internas que reflejan una demanda constante y creciente.
Según indicaron, entre 200 y 250 oficios judiciales ingresan mensualmente en el departamento, lo que representa entre 2.500 y 3.000 intervenciones anuales vinculadas a situaciones que involucran a niños, niñas y adolescentes.
Estas intervenciones responden a un amplio abanico de problemáticas, que no se limitan únicamente a hechos de violencia física, sino que incluyen situaciones de negligencia, conflictos familiares, dificultades en la crianza y vulneraciones de derechos en general.
MALTRATO EMOCIONAL Y NEGLIGENCIA: LOS PRINCIPALES FACTORES.
Uno de los datos más relevantes del informe es que el maltrato emocional encabeza la lista de formas de violencia, representando el 38% de los casos. Este tipo de violencia, muchas veces invisibilizado, está vinculado a formas de comunicación, trato y vínculos que afectan directamente el desarrollo psicológico y emocional de niños y adolescentes.
Le siguen la negligencia (24%), la violencia sexual (18%) y el maltrato físico (15%).
En este sentido, las autoridades subrayaron que, en la mayoría de los casos, las distintas formas de violencia se superponen, es decir, cuando existe violencia física o sexual, también hay afectación emocional.
Además, se destacó que las niñas y adolescentes mujeres son las principales víctimas en situaciones de violencia sexual, concentrando el 76% de los casos.
VIOLENCIA CRÓNICA Y CONTEXTOS FAMILIARES COMPLEJOS.
Otro aspecto que genera preocupación es la “cronicidad” de las situaciones, es decir, casos en los que la violencia se mantiene durante largos períodos y se vuelve parte de la dinámica familiar.
“Muchas veces estamos frente a situaciones que se repiten de generación en generación, donde la violencia está naturalizada”, explicaron.
En este marco, se hizo especial énfasis en el concepto de negligencia, que ha evolucionado en los últimos años. Actualmente, no se considera negligente a quien no puede cuidar, sino a quien, teniendo las condiciones, no lo hace. Esto implica una mirada más integral que tiene en cuenta factores como la pobreza, la falta de redes de apoyo o las dificultades personales de los adultos responsables.
También se remarcó que, en numerosos casos, la responsabilidad recae casi exclusivamente en la madre, mientras que la figura paterna está ausente, lo que complejiza aún más las situaciones.
CAMBIOS SOCIALES Y NUEVOS DESAFÍOS.
Durante la entrevista, se abordaron también los cambios sociales que han impactado en las dinámicas familiares. A diferencia de décadas anteriores, hoy, muchas familias presentan estructuras más inestables, con menos referentes adultos y mayores exigencias laborales.
A esto se suma el impacto de la pandemia, que interrumpió procesos de acompañamiento y debilitó el trabajo comunitario con las familias. “Perdimos pie en muchos procesos y ahora estamos en una etapa de reconstrucción”, señalaron.
EL ROL DE LAS REDES SOCIALES Y LAS PANTALLAS.
Otro de los puntos destacados fue el impacto creciente de las redes sociales y el uso de dispositivos electrónicos en edades tempranas.
Desde INAU advirtieron sobre los riesgos asociados a la falta de supervisión adulta y la exposición a contenidos que pueden influir negativamente en el desarrollo emocional.
“Estamos viendo cómo el consumo masivo de contenidos sin control afecta la forma de relacionarse, de resolver conflictos y de gestionar emociones”, indicaron.
Además, alertaron sobre la aparición de patrones de adicción desde la primera infancia, vinculados al uso indiscriminado de pantallas como forma de entretenimiento o contención.
RESPUESTA INSTITUCIONAL Y TRABAJO EN RED.
Frente a esta realidad, se destacó el rol del SIPIAV como herramienta clave de coordinación interinstitucional. Este sistema reúne a organismos como INAU, Ministerio del Interior, Ministerio de Salud Pública, ANEP, MIDES y Fiscalía, con el objetivo de abordar las situaciones de manera integral.
A nivel local, se informó que el SIPIAV funciona en dos comités en el departamento y que se trabaja en su fortalecimiento, promoviendo la participación activa de todas las instituciones y la intervención oportuna en los casos.
Asimismo, se anunció la instalación del sistema en el Centro de Barrio Las Canteras, lo que permitirá una mayor presencia en territorio y un mejor acceso para la comunidad.
TRABAJO COMUNITARIO Y PREVENCIÓN.
Las autoridades coincidieron en la necesidad de reforzar el trabajo en territorio y reconstruir el vínculo con las comunidades. En ese sentido, se adelantó que se desarrollarán acciones conjuntas con organizaciones locales, como la Liga de Fútbol Infantil, así como el fortalecimiento de espacios como los centros CAIF y clubes de niños.
El objetivo es avanzar hacia el concepto de “comunidad protectora”, donde no solo las instituciones, sino también vecinos y organizaciones, cumplan un rol activo en la prevención y detección de situaciones de riesgo.
EL DESAFÍO DEL EGRESO Y LA AUTONOMÍA.
En relación a los adolescentes que egresan del sistema al cumplir la mayoría de edad, se explicó que si bien son una minoría los que permanecen hasta los 18 años, se trabaja en brindar herramientas para su autonomía.
Entre las estrategias se destacan las becas laborales, tanto dentro de INAU como en instituciones externas, que permiten a los jóvenes adquirir experiencia y proyectar un camino de inserción social y laboral.
UN PROBLEMA QUE INVOLUCRA A TODA LA SOCIEDAD.
Finalmente, desde INAU se remarcó que la problemática de la violencia hacia niños y adolescentes no puede ser abordada por una sola institución.
“Necesitamos volver a poner en el centro a la familia, fortalecer las redes y trabajar como comunidad. Es un desafío colectivo que nos involucra a todos”, concluyeron.

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