

En Fray Bentos se realizó un emotivo homenaje a ex funcionarios de la Dirección Nacional de Migración y trabajadores vinculados a las distintas reparticiones estatales que desempeñaron funciones de contralor en la zona fronteriza con Argentina.
Luis Sauleda, integrante de esta generación de funcionarios, destacó la importancia del encuentro como una oportunidad para reencontrarse con antiguos compañeros y mantener viva la memoria de quienes formaron parte de esta historia.
Sauleda recordó que muchos de los funcionarios comenzaron su actividad a partir de 1976, desarrollando tareas vinculadas al control migratorio y a la actividad estatal en la frontera.
En ese sentido, señaló que varios de los presentes cuentan con décadas de trayectoria dentro de la Administración Pública y recordó que la Dirección Nacional de Migración no tenía, en aquellos primeros años, una presencia instalada en la ciudad como la que existe actualmente.
“¿Qué mejor que reencontrarnos?”, expresó Sauleda al referirse al motivo de la convocatoria, remarcando el valor de volver a compartir un momento entre quienes fueron parte de aquella etapa.
El homenaje tuvo además un fuerte componente de recuerdo hacia los compañeros que ya no están.
Durante su intervención, Sauleda señaló que muchos de ellos permanecen presentes en la memoria de sus familiares, amigos y compañeros de trabajo, y que por ese motivo era necesario rendirles tributo en el lugar donde descansan sus restos.
Como parte de la ceremonia se descubrió una placa conmemorativa, concebida como un testimonio permanente de la trayectoria de quienes integraron aquella generación de funcionarios y como recuerdo para las futuras generaciones.
Con profunda emoción, Sauleda fue mencionando a cada uno de los compañeros fallecidos, recordándolos por sus nombres y, en algunos casos, por los apodos con los que eran conocidos entre sus compañeros: Eduardo Balfetti Fernández, quien fuera el primer jefe; Héctor Fernández, Ángel Fiorelli, Rubén García, Ever Mazzilli, Jorge Scelza, Jorge González, Winston Mario Labadie, Ricardo Ríos y Adolfo Schmied Laurnagaray”.
Cada nombre fue acompañado por la expresión “presente”, en una ceremonia cargada de simbolismo y emoción.
Finalmente, se invitó a Mario Di Maio y Mario Pricoli a participar del momento central de la ceremonia, retirando la bandera nacional que cubría la placa para dejarla descubierta.
El acto quedó así como un reconocimiento a una generación de trabajadores públicos que desarrolló durante décadas tareas fundamentales en la zona fronteriza y, especialmente, como un homenaje a aquellos compañeros que ya no están físicamente, pero que continúan formando parte de la memoria colectiva de quienes compartieron aquella etapa.